De todo un poco

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viernes, 28 de febrero de 2014

El creativo mundo del tejido



¿Quedamos? Febrero

A convocatoria de María José De todo un poco,  en esta entrada voy a platicarles del pueblo donde nació mi mamá.

Una de las tantas cosas que me gustaba de niña eran los viajes al pueblo natal de mi mamá,  más que pueblo  era una serranía, en aquellos tiempos se  viajaba en un autobús el cual por ser tan escaso el servicio pasaba cada 6 hrs o mas  sin embargo, no nos preocupaba ya que era toda una aventura; las primeras 4 horas como era la carretera plana todo iba bien pero  en seguida llegaban las tan “espeluznantes” curvas una tras otra durante 3 horas y así hasta llegar a S.L.P. que era la terminal, ya se imaginarán como llegábamos.
Al empezar las curvas unas veces mas pronunciadas.
  
Apenas nos daba un poco de aire y  caminar otras 2 horas mas (porque era un camino de terracería y aun no entraban los automotores)   total que el viaje completo de “puerta a puerta” era de 8 horas.
Pero no me importaba había muchos primos con quien jugar todo el día y olvidarse de tareas y todas esas cosas que de niño no agradan mucho. 
Aquí es una panorámica del pueblo a donde nos bajábamos para después caminar o tomar otro transporte

Iglesia 


Era increíble ver tantos árboles, flores e insectos raros que no veía muy frecuente. Las noches sobre todo, ese cielo cuajado de estrellas tantas y tan brillantes era todo hermoso.
La comida  al natural y los guisos de mi abuela tan especiales que hacía para nosotras que delicias ¡la buena vida!



















Sobre el camino para llegar a donde vivía mi abuela materna, ya en la actualidad se hace 45 minutos.



Esta sería la entrada al pueblo

Una laguna pero como fuimos en marzo ya esta secándose
Ya de joven seguimos visitándolos aunque ya no tardábamos tanto tiempo en llegar se acortó el viaje a 5 horas no así  las curvas esas siguen ahí, a parte también entró la modernidad en todo y se fue quedando atrás esa magia de lo rústico. 

Por la mañana así se veían los cerros y al atardecer comenzaba la neblina y a sentirse un poco de frío todo el tiempo  amanecían los árboles llenos de rocío no importaba la estación del año.


Durante 23 años consecutivos fuimos a visitar a la abuela hasta hace unos 7 años que falleció y como todo en la vida cambiamos;  los primos se fueron a vivir a otros lados, se casaron, etc. 
Y  ahora mi mamíta ya no puede viajar tan lejos por su edad y dolencias. 

Así mis queridas amigas fueron las vacaciones de mi niñez; de juventud y parte de la edad adulta  las visitas a la Huasteca Hidalguense.




Este escrito o mas bien las ilustraciones me trajeron tantos bellos recuerdos y los momentos agradables que pasamos con mis familiares que ya no están físicamente.

Espero no haberlas aburrido, les doy las gracias por leerme y voy visitándolas poco a poco. Saludos!

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